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Comúnmente se distingue entre arte FIGURATIVO y arte ABSTRACTO en la expresión plástica.

En el arte FIGURATIVO las imágenes representadas se corresponden con la realidad que nos rodea. Otra cosa es que les acompañen significados, intenciones o no. Pueden representar personas, paisajes, objetos, con la principal intención de poner en valor la maestría de la ejecución.

Acompañado o no de mensajes, en el arte ABSTRACTO la expresión de imágenes se dirige al mundo de las ideas, emociones, etc., con lo que entramos en las consideraciones de que por ser imágenes producen impacto ambiental y provocan respuestas psicológicas de interés diverso.

Históricamente, lo FIGURATIVO fue universal. Pero la humanidad, que es inquieta, tuvo su reacción, que manifestó con jornadas de rechazo por sectores particulares.

Este último aspecto, el de rechazo, es representado, en el primer momento, por el DADAÍSMO, que pretendió enfrentar la cultura y el arte contra una sociedad capaz de montar la primera guerra mundial, 1914-1918, comprometiendo la vida de la juventud.

El movimiento DADA se dio a conocer en 1916 en el Café Voltaire de Zurich, manifestándose en contra de los cánones que sobre la belleza se habían asentado en la sociedad a lo largo de la historia.

En 1917, año en el que EE.UU. entró en la guerra, MARCEL DUCHAMP presentaba su famoso urinario en una sala de la Quinta Avenida de Nueva York, con la intención de provocar a la organización del evento. Él había elegido, por aquella época, objetos de fabricación industrial, a lo que llamó “READY MADE”, “LEBENSWELT”, “OBJETOS USABLES”, como expresiones del nuevo arte. Es decir, objetos cuya intención original no había sido expresiva, si no productiva (para funcionar como elemento de una máquina o aparato). Así, una rueda de bicicleta no puede menos que impactar a la vista por su circularidad perfecta, aunque su intención original es servir para ser parte de un vehículo.

Un urinario de pared como aquel tendría como posición funcional estar en una pared a la altura de las caderas humanas y conectado a una tubería para evacuación de los orines, sin embargo, presentado sobre una ménsula horizontal y no conectado a nada impactaba a la vista de otra manera.

El revulsivo en el mundo del arte estaba servido. Como decía Arthur C. Danto en su obra “¿Qué es el arte?” de Paidós Estética, “si cualquier cosa puede ser arte ¿qué distingue al arte de cualquier cosa? Nos queda el pequeño consuelo de que si cualquier cosa puede convertirse en arte, no significa que todas las cosas sean arte. Duchamp logró tirar por tierra casi toda la historia de la estética, desde Platón hasta nuestros días.”

Sin duda, todas estas disquisiciones ayudaron a que a finales del siglo XX también la fabricación industrial recalara en el llamado Diseño Industrial, que tenía como novedad el estudiar que los objetos tecnológicos deben asumir también funciones expresivas, al considerar que en todos los ambientes humanos lo que nos rodea produce impacto en nuestros sentidos (vista, tacto, oído, olfato…), el denominado impacto ambiental.

Consciente de todas estas aventuras del intelecto humano, que suponen una actividad muy atractiva llena de matices y sutiles aspectos, he dedicado parte de mi actividad a la expresión de impactos visuales que llevan consigo diferentes motivaciones. En unas el motivo es la representación de ideas; en otras los modos de realizarlas: los medios de expresión, el auxilio de la gravedad, la intervención del azar, lo aleatorio, o su diferencia con la intención consciente… Cada matiz tiene su interés. Y en el devenir de los días, a veces, se descubren matices que atraen la atención.